Tratamiento y recuperación de una Rotura Fibrilar


Actualizado: 20 abril, 2022 | CentroGF |
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La rotura fibrilar o desgarro muscular es uno de los muchos ejemplos de lesiones que, si bien afectan con mayor frecuencia a deportistas, pueden aparecer en cualquier persona.

El ejemplo más sencillo lo tenemos cuando damos un traspié y nos lesionamos, tanto si llegamos a caer como si no.

Chica tocándose la pierna por dolor

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Son estos pequeños accidentes los que pueden esconder lesiones que pasen inadvertidas. Cuando pisas mal e intentas evitar una caída, puedes encontrarte con la necesidad de pasar por la recuperación de una tendinitis rotuliana y, sin saberlo, presentar también una rotura fibrilar en el gemelo.

La buena noticia es que existen tratamientos que sirven para ayudar en la recuperación de diferentes lesiones simultáneas, como son las sesiones en cámara hiperbárica.

¿Qué es una rotura fibrilar?

Es una rotura de fibras en el tejido muscular más o menos importante. Puede afectar desde a unas pocas fibras musculares hasta ser motivo de la rotura completa de un músculo. Cuando las roturas fibrilares son relevantes, no es extraño que el dolor no se presente en un punto concreto, pues los músculos adyacentes pueden experimentar contracturas tratando de proteger la zona lesionada.

Si eres de los que se preguntan por qué tengo tantas roturas fibrilares, lo mejor es que acudas a un traumatólogo, a un fisioterapeuta o a ambos para saber si existen otras lesiones que favorezcan los desgarros musculares.

¿Cómo saber si tienes una rotura fibrilar?

El dolor que produce una rotura fibrilar es intenso y brusco, en principio muy localizado y, dependiendo del músculo afectado y de la tolerancia al dolor de la persona que lo sufre, puede ir acompañado de sudores fríos o mareos.

Una rotura de fibras no coincide con los síntomas de una fascitis plantar, por ejemplo, aunque sí podría confundirse con una tendinitis o con esguinces causados por un movimiento brusco o una hiperextensión forzada del músculo o de la articulación, respectivamente.

En ambos casos, tendinitis y rotura fibrilar, puede aparecer derrame y hay dolor cuando se intentan realizar ciertos movimientos, incluso puede verse cierta inflamación en una rotura de fibras musculares.
La recuperación de una rotura fibrilar depende de la severidad de la lesión y de cuándo se ha comenzado el tratamiento. Por eso insistimos en la importancia de un buen diagnóstico, para proceder de inmediato con el tratamiento de la rotura de fibras, existan o no otras lesiones a la vez.

Riesgos de una rotura de fibras

El principal riesgo de una rotura de fibras es no detectarla a tiempo o pensar que la lesión es menor lo como es en realidad. Hablando de lesiones severas, una rotura de fibras completa hace necesaria la reparación quirúrgica, lo que a su vez alarga el tiempo de recuperación.

Centrándonos en las roturas habituales, el tiempo que precisa un tratamiento de rotura de fibras conservador viene marcado por la longitud de la lesión, y este dato solo se puede medir con una resonancia magnética o una ecografía.

Cuando aparece un dolor repentino de este tipo, lo acostumbrado es que el médico haga el diagnóstico basándose en la exploración y en placas de rayos X. Si detecta una rotura de fibras, le suele explicar al paciente que el reposo debe conservarse mínimo durante una semana por cada centímetro de lesión y que será el propio paciente quien, poco a poco, irá viendo si su lesión se acerca a la curación o no dependiendo de la necesidad de analgesia que vaya precisando.

En efecto, las roturas de fibras son muy dolorosas, aunque eso es una suerte. Sí, una suerte, porque en los casos en los que el dolor es más soportable, uno puede caer en la tentación de abandonar el tratamiento antes de tiempo, causando una nueva lesión en la misma zona del músculo afectado y aumentando la gravedad del problema.

Son estas roturas fibrilares reiteradas las que pueden terminar con la rotura total del músculo afectado.

Tratamiento correcto de una rotura fibrilar

Reposo

Cuando sufres una rotura de fibras debes guardar reposo, al menos en lo que concierne al músculo afectado. En muchos casos vas a guardarlo por fuerza a causa del dolor que acompaña a lesión al intentar tensar el músculo con la rotura, pero recuerda que, incluso cuando en reposo ya no duela, pueden quedar microrroturas que te obliguen a ir con cuidado un tiempo.

Analgesia

El dolor intenso de la mayoría de roturas fibrilares obliga a la prescripción de analgesia. Pero, a diferencia de lo que sucede con esguinces y tendinitis, que se tratan con AINE los primeros días, para las roturas de fibras musculares son mejores los relajantes musculares. En ocasiones puedes necesitar también algún opiáceo los primeros días.

Frío y calor

Nada más producirle la lesión, el frío localizado puede ayudar a prevenir el derrame y ser motivo de alivio. Pero una vez transcurridas unas horas, es el calor seco el mejor aliado de este tipo de lesiones porque ayuda a descontracturar los músculos, los afectados y los próximos que podrían estar muy tensos para compensar y proteger la lesión.

Cámara hiperbárica desde el comienzo y para evitar recidivas

Las sesiones de cámara hiperbárica ayudan a la recuperación en el caso de roturas fibrilares desde el primer momento y permiten aliviar el dolor. También sirven para asegurarse un menor tiempo de curación y para proteger el músculo afectado los primeros días de vuelta a la actividad habitual.

Pero, además, son una buena manera de reducir el dolor sin necesidad de tomar tanta analgesia, que en el caso de las roturas fibrilares suele ser abundante.

Por último, las sesiones de cámara hiperbárica ayudan en la recuperación de otras lesiones que acompañan con frecuencia a los desgarros musculares.

Imagínate que te han diagnosticado un esguince porque lo tienes, pero se han saltado una pequeña rotura de fibras. Podrían encontrarte con una lesión que repite cada poco tiempo hasta ser detectada o llegar a ser importante. Si ayudas a tu organismo con la regeneración celular con cámara hiperbárica y oxigenoterapia, te curas en salud, nunca mejor dicho.

En general, una rotura fibrilar es una lesión muy dolorosa, aunque no demasiado grave si la tratas de manera adecuada desde el momento en el que se produce. Lo malo es que puede pasar desapercibida ante otras lesiones en la misma zona, o confundirse con una contractura considerable que podría afectar a los músculos contiguos. Es entonces cuando el paciente entra en ese estado desesperante de una rotura fibrilar que parece no curarse del todo nunca.

Lo mejor que puedes hacer si te han diagnosticado una rotura fibrilar o si presentas síntomas compatibles es adoptar el tratamiento prescrito y ayudar en la recuperación. Si hubiera otra lesión, sería necesario esperar a que la rotura de fibras se haya curado por completo para comenzar la rehabilitación.

Existen terapias no invasivas y complementarias a los tratamientos que componen el primer abordaje, como las sesiones en cámara hiperbárica. Estas sesiones acortan el tiempo de recuperación y ayudan con el dolor.


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